26 de septiembre de 2018
Redacción Publimetro |

El final de los indeseables restos de los jefes nazis

Gran parte de los dirigentes nazis han sido incinerados y sus cenizas esparcidas en el mayor secreto para evitar la peregrinación de sus simpatizantes.

El final de los indeseables restos de los jefes nazis Heinrich Himmler junto a otros oficiales nazis (Foto: German Federal Archives)

(AFP). Actualmente, en Italia, los funerales del criminal nazi Erich Priebke, muerto el viernes pasado a los 100 años, se han convertido en un dolor de cabeza para las autoridades italianas.

El Centro Simon-Wiesenthal considera que la incineración es la “solución más eficaz para que no quede rastro de un criminal nazi como Priebke”, el capitán de las SS responsable de la matanza de 335 civiles (de ellos 75 judíos), en las Fosas Ardeatinas en Roma en 1944.

  • Adolf Eichmann: el responsable de logística de la “solución final” murió ahorcado en 1962 tras su juicio en Jerusalén. Su cuerpo fue incinerado en un crematorio construido ex profeso en el patio de la cárcel donde estaba y sus cenizas fueron esparcidas por el Mediterráneo fuera de las aguas territoriales israelíes.
  • Rudolf Hess: los restos del que fuera brazo derecho de Hitler fueron exhumados en 2011 y destruida la tumba del cementerio de Baviera (sur de Alemania) donde había sido enterrado 24 años antes. La exhumación, poco antes del aniversario de su muerte, se hizo sin público y sin medios de comunicación. “Esperamos no volver a tener este fantasma”, dijo un cargo electo de la comunidad.
  • Martin Bormann: las cenizas del secretario particular de Hitler se dispersaron en el Báltico fuera de las aguas territoriales alemanas en 1999. La fiscalía de Fráncfort hizo incinerar con antelación la osamenta en el anonimato. Según el magistrado de la fiscalía, la operación fue secreta en un intento de “evitar a cualquier precio que se erija un memorial en alguna parte”. Con ayuda de análisis genéticos, científicos identificaron en 1998 formalmente la osamenta descubierta en 1972.
  • Joseph Goebbels: en 1970, el KGB tuvo que devolver al gobierno de Alemania del Este el lugar donde el jefe de la propaganda nazi había sido enterrado (con su familia) tras su suicidio en 1945. El KGB (servicios secretos rusos) se encargó de la cremación de los cuerpos y de dispersar las cenizas en el río Elba.
  • Sandor Kepiro: muerto el 3 de septiembre 2011 a los 97 años, figuraba en la lista de los principales criminales nazis que buscaba el Centro Simon-Wiesenthal. Sospechoso de haber perpetrado crímenes de guerra en 1942 en Serbia, fue sobreseído en julio de 2011 por falta de pruebas. Fue enterrado en Sarkad, pequeña ciudad situada a 243 km al sureste de Budapest, cerca de la frontera rumana. Su entierro no se vio envuelto en polémica.
  • Heinrich Himmler: el jefe de la Gestapo se suicidó en 1945. Su cadáver habría sido enterrado secretamente en una tumba anónima en algún lugar en la región de Luneburgo (Baja Sajonia).
  • El cuerpo de Hermann Goering, antiguo comandante en jefe de la Luftwaffe, que se suicidó en 1945 durante el juicio de Nuremberg, fue incinerado y sus cenizas esparcidas en el río Isar, afluente del Danubio.

Las circunstancias exactas del suicidio por bala de Adolf Hitler en su búnker en Berlín, en 1945, así como la identificación de sus restos y su destino -al parecer fueron incinerados en el lugar- siguen envueltos en la polémica.

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