23 de septiembre de 2018
Redacción Publimetro |

Falló el intento del estadounidense ciego de completar en kayak el viaje entre Cuba y Estados Unidos

El estadounidense ciego Peter Crowley sufrió inesperados fuertes vientos que le impidieron completar el cruce en kayak desde Cuba a Estados Unidos, pero se siente satisfecho por haber llevado a la isla equipos para estudiantes con discapacidad visual, afirmó este miércoles a la AFP.

Falló el intento del estadounidense ciego de completar en kayak el viaje entre Cuba y Estados Unidos (Foto: AFP)

Crowley aseguró en entrevista telefónica que desea intentar de nuevo la hazaña, probablemente el año entrante, pero aclaró que lo hará siempre y cuando el gobierno estadounidense vuelva a autorizarle a llevar equipos para personas que son consideradas ciegas por su escasa visión.

Nacido con atrofia óptica, que solo le dejó un 7% de visión, el estadounidense de 56 años partió el viernes pasado al mediodía de La Habana para cruzar el Estrecho de la Florida.

Ocho horas más tarde, “el clima no nos permitió continuar así que hice el resto del camino en el barco de apoyo”, indicó.

Pese a que los pronósticos mostraban un clima “casi perfecto”, Crowley, quien en el pasado navegó por el río Hudson y cruzó el Canal de la Mancha, debió soportar vientos de unas 20 millas por hora (32 km por hora) en contra.

“Era como remar sobre una cinta para correr”, dijo Crowley, residente en las afueras de Albany, Nueva York, casado y con tres hijos.

“Si crees en Dios, Dios no nos estaba dejando hacerlo. Si crees en la mala suerte, tuvimos mala suerte”, dijo el deportista, que confiaba en llegar a Cayo Hueso en entre 20 y 25 horas.

“Por razones de seguridad, hicimos lo correcto”, consideró.

Él y su hijo Peter, que iba en su propio kayak, terminaron el resto del camino hasta Cayo Hueso, en el extremo sur de Florida (sureste de Estados Unidos), en el catamarán que los acompañaba.

Pero Crowley afirma que cruzar el Estrecho de la Florida, que está plagado de tiburones, era la parte “menos importante” del viaje, porque para él lo significativo era llevar los dos equipos para estudiantes cubanos con discapacidad visual, que pagó de su bolsillo.

“Ir para allí sin intentar ayudar a la gente, especialmente niños en una situación similar a la que yo viví, y que por situaciones ajenas a ellos no tienen las herramientas necesarias (para desarrollarse), hubiera hecho que no me sintiera bien”, dijo.

“Espero ir de vuelta, con suerte el año entrante”, pero lo hará “siempre y cuando pueda obtener una licencia de exportación” del gobierno estadounidense para llevar nuevos equipos para las escuelas para discapacitados visuales, agregó Crowley.

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