19 de septiembre de 2018
Redacción Publimetro |

Cuatro mujeres peruanas que hacen historia

Gracias a su perseverancia, ya no hay nada que no puedan hacer y muchas veces superan con creces a los hombres en muchas áreas.

Cuatro mujeres peruanas que hacen historia
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Cuatro mujeres peruanas que hacen historia
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AVELINA VILLALOBOS DE BROUSSET

“HE ATENDIDO 8 MIL PARTOS, UNO FUE EL DE ALAN GARCÍA”
87 AÑOSOBSTETRIZ

Tengo 87 años y este 19 de agosto cumplo 5 trabajando como obstetriz en la clínica Maison de Santé. Hoy soy jefa general de obstetricia de la Sociedad Francesa de Beneficencia.

Mi vocación siempre fue ser obstetriz. Primero entré a la Escuela de Enfermeras, estuve 6 meses pero me salí e ingresé a la Escuela de Obstetrices de la Facultad de Medicina de San Marcos y me gradué en 1947. Mientras estudiaba, ingresé a trabajar a la clínica en 1945 como ayudante de la obstetriz Felícita Carrión, muy conocida en esa época, y también tuve algunas pacientes particulares.

He atendido más de 8 mil partos, incluso el de mis nietos. Es diferente tener frente a ti a una paciente que a tu hija y compartir eso con ella no tiene precio. Uno de los partos que atendí fue el de Alan García. El doctor me dijo que la señora Pérez iba a llegar y que le avisara para que él recibiera al niño. Pero el trabajo de parto estaba avanzado y no podíamos esperar más. La señora lloraba y estaba sola. Después el doctor me contó por qué quería atenderla él: su esposo estaba preso por problemas políticos. Años después, durante el primer gobierno de Alan García, dijeron que él había nacido en la clínica. Fui a revisar los libros de nacimientos y me di cuenta de que yo lo había atendido. En el 2010, la Sociedad Francesa de Beneficencia celebró sus 150 años y me condecoraron como obstetriz honoraria. La señora Nytha Pérez, mamá de Alan, me entregó la medalla y él llegó y me saludó. “Nos encontramos mi madre, la persona que me atendió al momento del parto y quien habla. Es un hecho inédito”, dijo en la ceremonia.

Muchos se sorprenden cuando les digo que aún sigo trabajando aunque ya tengo 87 años. Pero me siento orgullosa de eso, de poder valerme por mí misma y ser independiente. Hace unos meses me sorprendieron cuando me dijeron que me habían propuesto para el Record Guinness de la obstetriz en actividad más longeva del mundo. Nunca pensé que llegaría a estar en una cosa así. Ahora solo queda esperar el resultado final.

Lo mejor que me ha dado la carrera es poder haber dedicado mi vida a hacer lo que me gusta y la satisfacción de haber ayudado a tantas madres y a sus hijos. Lo único que tengo es agradecimiento por todos los médicos y directivos de la Maison de Santé por todo el cariño que recibo de ellos porque, después de tantos años, la clínica se ha convertido en mi segundo hogar.

EDITH SHUÑA

“ME DICEN LA REINA DEL METROPOLITAN0”
60 AÑOSCONDUCTORA

Desde pequeña me gustaba manejar, primero bicicletas y después motos. Cuando mi madre me vio comprar mi primera moto, me dijo que no me apoyaba porque estaba comprando mi tumba.

Ese placer de querer manejar fue el que me motivó a convertirme en conductora. Es una profesión que tiene que nacerte. De joven, trabajé haciendo taxi y en la década de los ochenta tuve la oportunidad de pasar a formar parte de Enatru (Empresa Nacional de Transporte Urbano del Perú). Ya sabía manejar carros grandes.

Luego, ingresé al Metropolitano. Me gusta mi trabajo y, en mi caso, lo hago con mucho cariño y mucho amor, siempre teniendo en cuenta que mi profesión entraña bastante responsabilidad, pues cargamos vidas.

Mis actuales compañeros me tratan como a uno más. No me faltan al respeto y no tengo problemas con ellos. Me apoyan en lo que pueden. Incluso algunos me llaman ‘la Reina del Metropolitano’, otros me dicen ‘mami’, como si fueran mis hijos. Creo que soy la mayor de toda la planilla, hay bastantes jovencitos.

Casi todos los días se acercan personas y me felicitan. Los jóvenes me dicen: “Tía, lo hiciste chévere, mostro”. Otras señoras valoran mi trabajo porque consideran que doy la cara por las mujeres. Si no me felicitan un día, me siento triste.

Siempre hay que conducir con cariño y amor, aunque hace algunos días un caballero se subió molesto y preguntó despectivamente si yo era la que manejaba. En otra ocasión, otro señor se bajó diciendo que si fuera mi marido me bajaría a patadas y me llevaría a casa para atenderlo. Toda la gente se le quedó mirando. Era un señor mayor y hay que entender que antes nosotras éramos las señoras de la casa.

Hasta hoy, mi madre sigue preocupándose. No viene conmigo, pero tengo que estar llamándola por teléfono para decirle que no me pasó nada al volante.

CAROLINA DREYFUS ‘MISHAP’

“CELEBRARÉ EL DÍA DE LA MUJER PINTANDO”
26 AÑOSGRAFFITERA

Todo empezó hace casi 8 años. Siempre me gustó mucho el arte de las letras. De ahí, nació la idea de hacer caracteres (en las paredes) que estuvieran impregnados de elementos femeninos, algo que en aquella época no había. Comencé pintando mi nombre por todas las paredes de manera ilegal. Ahora me dedico 100% al graffiti, pese a haber estudiado teatro. Pinto ropa y zapatillas, trabajo con mi grupo Maripussy Crew, dicto talleres… y sí, se puede sobrevivir así.

Desde hace 3 o 4 años, el movimiento ha crecido, creo yo, por las ganas de salir a las calles, de estar fuera de la represión y de no querer ocultarse en casa. Ahora tomamos la iniciativa de pintar fuera, algo que suena bien rebelde y va en contra de esos estereotipos de los graffiteros hombres.

Una vez, la policía nos preguntó por qué hacíamos esto si éramos mujeres. Este tipo de situaciones se acaban superando, aunque al principio puedes sentirte mortificada. Superar estas cosas es parte de la lucha y del proceso artístico.

En mi casa, tengo la ventaja de que mis padres me apoyan, aunque al principio no lo hacían tanto. Lo han ido aceptando, sobre todo con mis viajes. Estuve en Brasil hace 4 años para un festival de mujeres, en Canadá para un festival de graffiti, en Estados Unidos también y dos veces en un festival de Ecuador, además de los eventos en Lima.

Hoy celebraré el Día de la Mujer pintando desde las 10 a.m. un gran mural de 7 pisos en el Parque de la Democracia (frente al Jurado Nacional de Elecciones en Jirón Lampa), con una veintena de compañeras limeñas, de Colombia, Argentina y Ecuador. No ha habido un muro tan alto pintado por tantas mujeres. Será algo que nos abrirá las puertas: vamos a ver a la mujer en la cima, como debería ser siempre.

NELFI IBÁÑEZ

“SER MUJER Y DT DE FÚTBOL ES COMPLICADO”
43 AÑOSENTRENADORA DEL EQUIPO DE SEGUNDA DIVISIÓN HIJOS DE ACOSVINCHOS

Nací en el Chaco, Bolivia, y desde niña me apasionó el fútbol. Empecé mi carrera en el año 2000, estudiando y trabajando en Paraguay. Volví a Bolivia y también estudié y trabajé allá, en equipos de hombres y de mujeres. Hasta dirigí a la selección femenina de mi país.

Ser mujer y dirigir es complicado. Hay que trabajar mucho para ser tomada en cuenta. Al comienzo te cierran las puertas, o se preguntan ¿podrá?, ¿lo logrará? Pero soy una mujer emprendedora y de raza que hace hasta lo imposible por conseguir los proyectos que se va trazando.

Quiero llegar lejos como profesional. Estoy para demostrar al mundo entero que las mujeres estamos en capacidad de ocupar cargos que muchos creen que no podemos.

En lo que se refiere a mi trabajo intento que mis jugadores crezcan, que no sean mediocres. A ese nivel les exijo y siempre terminan agradecidos porque sienten que han aprendido algo más que solo jugar fútbol.

El público, a veces, grita cosas que no debe, como: “Oye, cambia a ese jugador. Seguro que no lo cambias porque es tu novio”, pero yo trato de no darle importancia.

Hace unos meses hice un curso de actualización para técnicos de fútbol en Barcelona. Allí pude dirigir a un club de la tercera regional de la liga catalana. Con esa experiencia pude conocer a entrenadores de primer nivel como Frank Rijkaard, que se alegraban por verme ocupando ese puesto. “Sigue adelante”, me decían y eso me encanta. Me da fuerzas para continuar con mi profesión.

A las mujeres en su día les digo que no importa la edad ni la condición, que se pongan metas. Pero, sobre todo, que se esfuercen hasta lo último para cumplirlas.

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