25 de septiembre de 2018
Redacción Publimetro |

Entrevista a Lucía Topolansky, esposa del presidente uruguayo José Mujica

Topolansky le cuenta a Publimetro cómo han logrado mantener un perfil bajo como pareja presidencial, su reclusión de 13 años en la cárcel y de qué forma lograron legalizar temas tan polémicos como el matrimonio homosexual, el aborto y la marihuana.

Entrevista a Lucía Topolansky, esposa del presidente uruguayo José Mujica (Foto: AFP)

Por: Erika Padrón, Publimetro México

Quizás el nombre de Lucía Topolansky no suene muy familiar, pero si nos referimos a ella como la primera dama de Uruguay ya todos la relacionarán con José Mujica, el mediático presidente de Uruguay. Topolansky, que también es senadora en su país, conversó con Publimetro y nos permitió conocer a la mujer que está detrás del llamado “presidente más pobre del mundo”.

Usted fue guerrillera, ¿por qué tomó las armas?
Pertenezco a una generación que fue impactada por la Revolución Cubana; éramos de izquierda y empezamos a discutir la viabilidad del camino armado porque veíamos que era el más corto para lograr los cambios con los que soñábamos. Nuestra guerrilla fue urbana, la desarrollamos con todas las particularidades uruguayas, ya que somos un país muy urbanizado. Sin embargo, perdimos esa guerra a raíz de la dictadura y pasamos 13 años en las cárceles, desde 1972 hasta 1985.

¿Cuál fue el mayor aprendizaje de esos años?
Ese periodo lo aprovechamos para desarrollar más nuestras convicciones. Hace tiempo leí un libro de la Primera Guerra Mundial y decía que en las trincheras se conoce al ser humano desnudo; yo digo que en la cárcel también. Conocí a compañeras maravillosas que podían ser heroínas y a veces tenían un defecto, un problema chico que las debilitaba porque los seres humanos en prisión vamos con todo en la mochila, con glorias y miserias; no hay forma de fingir. Entonces tratábamos de aprovechar las experiencias de las compañeras y organizábamos algo que llamábamos “la universidad”. Si había alguna experta en matemáticas le enseñaba a las otras, y si alguien más sabía inglés, historia u otra cosa, también lo transmitía. Aprovechábamos el tiempo para ilustrarnos y teníamos discusiones políticas que ayudaban mucho para darnos ánimo. También cantábamos y hacíamos obras de teatro. Todo eso permitió que el 90% de las compañeras, en el momento que se dio la amnistía, salieran con la cabeza en alto. Eso era muy importante.

¿Cómo se define?
Siempre me coloqué como una luchadora social; no viví el hoy desde la revancha, sino a partir de lo aprendido. La cárcel tiene cosas horribles; no se la deseo a nadie, pero si uno sabe ubicarse y sacarle el lado positivo, lo encuentra.

¿Cómo ha logrado Uruguay legalizar temas como el aborto, el matrimonio homosexual y la marihuana?
Porque de alguna forma son derechos. El aborto en Uruguay era un gran cinismo porque se hacía de manera clandestina y muchas mujeres morían. Tardamos 20 años en lograr dicha ley y ahora ha disminuido la cantidad de abortos. Es una ley por la vida; es falso que sea en contra de ella. También desde tiempos inmemoriales hubo gays. No tenemos por qué discriminar a una persona porque tiene una opción diferente. Ahora gozan de los mismos derechos y deberes que las parejas heterosexuales. Por otra parte, el problema del narcotráfico no se resuelve con la fuerza o la guerra. Lo que empezamos es un experimento, queremos robarle el mercado de la marihuana a los narcotraficantes. Uruguay tiene una población muy pequeña y como mercado no somos demasiado importante, pero esta actividad es nefasta para la sociedad porque inicia una lógica de violencia que queremos atacar.

¿Cómo mantiene el perfil bajo junto a su esposo?
Eso tiene mucho que ver con la idiosincrasia de Uruguay, un país que busca siempre el acuerdo y la conciliación. Hemos tratado que entre la presidencia y la gente no haya distancia. Además, somos el país más seguro de Latinoamérica, podemos caminar por las calles sin custodia y la gente agradece muchísimo la proximidad.

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