24 de septiembre de 2018
Sabrina Rodríguez |

La educación es para todos

Unos 50 mil niños con discapacidad reciben atención educativa en escuelas públicas Dos tercios lo hacen en colegios regulares y un tercio en centros especiales. Te presentamos cómo el Minedu integra a estos niños.

La educación es para todos (Foto: buscandomiradas.blogspot.com)

Por: Sabrina Rodríguez
Integrar a los escolares con discapacidad no es tarea fácil. Docentes que no se
sienten preparados para ello y progenitores que creen que sus hijos se “contagiarán” de la discapacidad del compañero son algunas de las barreras a la hora de dar educación a un niño con discapacidad.

“En los últimos 20 años, se ha avanzado mucho en materia legislativa, pero en la práctica queda aún mucho por hacer”, confiesa a Publimetro Clemencia Vallejos, directora general de Educación Básica Especial del Ministerio de Educación (Minedu).

Por ley, los niños con discapacidad tienen el derecho a recibir enseñanza en los colegios y su discapacidad no debe ser un condicionante, señala Dora Villanueva, coordinadora del Área de Centros y Programas de la Dirección General de Educación Básica Especial del Minedu.

Aquellos niños con discapacidades severas deben acudir a los llamados Centros de Educación Básica Especial (Cebes). “Son escuelas como cualquier otra. La diferencia es que un equipo especializado los atiende y los prepara para incorporarlos a la escuela regular estimulando sus habilidades en función de
lo que necesite el niño”, señala Vallejos.

Los niños con discapacidades leves o moderadas son incluidos en los colegios regulares. “La norma del año escolar 2013 expresa que todas las instituciones educativas deben reservar dos vacantes –por aula– para niños con discapacidad”,
dice Vallejos.

En contraparte y para facilitar el trabajo del profesor, en el salón puede haber menos alumnos. “En estos casos, la ley ampara que haya una carga menor de alumnos”, dice Vallejos.

Como parte de la política de integración de los niños con discapacidad, un equipo de servicio pedagógico acude unas dos veces por semana al colegio. Este Servicio de Apoyo y Asesoramiento para la Atención de Necesidades Educativas Especiales (SAANEE) brinda al docente pautas para hacer una docencia inclusiva.

Estas unidades, integradas por trabajadores sociales, psicólogos y terapeutas, también ofrecen charlas a los propios padres de los alumnos. “No todos los colegios tienen un SAANEE. Es un eje en el que estamos trabajando”, dice Vallejos.

Como ella misma reconoce, el desafío más cercano es el de ofrecer una cobertura de educación inclusiva de calidad. De momento, el Minedu ofrece cursos gratuitos de capacitación presencial y virtual a los docentes. El año pasado, se capacitaron más de 10 mil profesores a nivel nacional.

El ministerio también trabaja en el diseño de una segunda especialización en Educación Especial, con la que espera formar a una primera promoción de 1.423 maestros. No es lo único. Para promover las buenas prácticas inclusivas en los colegios, el Minedu premia anualmente desde el 2008 las mejores iniciativas inclusivas.

Tanto para Vallejos como para Villanueva, la inclusión de niños discapacitados en colegios regulares es una experiencia enriquecedora para todos. “A los niños que tienen un compañero con discapacidad se les despiertan mucho los valores de la tolerancia, comprensión y solidaridad”, afirma Villanueva.

Como dice Vallejos, “en la diversidad es donde uno más aprende”.

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