25 de septiembre de 2018
Redacción Publimetro |

'El curioso caso de Miguel Dasso', por Jorge Sánchez Herrera

“Dos años después de la aplicación de rotación vehicular, esta zona de San Isidro no solo no ha colapsado, sino que Dasso está mucho mejor”.

'El curioso caso de Miguel Dasso', por Jorge Sánchez Herrera Calle Miguel Dasso en San Isidro (Foto: Difusión)

Jorge Sánchez Herrera – Nómena Arquitectura
Arquitecto/Urbanista
jorge@nomena-arquitectos.com

Cuando la Municipalidad de San Isidro anunció la aplicación de su política de rotación vehicular en el Bulevar Miguel Dasso, prohibiendo además el estacionamiento junto a las bermas con su campaña #techapalagrúa, escuché a muchos pronosticar el caos. ¿Pero dónde se van a cuadrar todos estos autos? ¡Las calles colindantes van a colapsar!

Dos años después, esta zona de San Isidro no solo no ha colapsado, sino que Dasso está mucho mejor. Hay más cafés y restaurantes, e incluso muchos de ellos se han animado a sacar sus mesitas afuera, con acertada complicidad municipal.

Allá por el 2005 se intentó integrar sus pistas y veredas mediante el diseño de un solo pavimento. Una buena idea en principio, pero que lamentablemente siguió concibiendo al Bulevar Dasso como una playa de estacionamiento y un articulador vial, cuando ya en ese momento existían propuestas para convertirlo en un espacio público peatonal, es decir, una prolongación hacia la calle de los futuros cafés y restaurantes.

Quizás lo más interesante de la actual gestión municipal de San Isidro sea que ha querido demostrar, con pequeños proyectos piloto, políticas que pueden ser extrapolables a otros distritos o incluso a escala metropolitana. Creo que el desincentivo del uso del auto, así como la propuesta del Ecomarket que solía armarse cada domingo, donde puestos de ventas ocupaban los estacionamientos, transformándolo en un espacio peatonal, tenían como objetivo mostrar (y también testear) cómo sería un Dasso ocupado por peatones y no por autos.

Lamentablemente el Ecomarket de los domingos ya no está, pero creo que incluso los más fervientes opositores a estas ideas estarán de acuerdo en que andar por Dasso hoy es bastante más atractivo de lo que resultaba hace un par de años. Porque hoy parece un poco menos una playa de estacionamiento y es por eso –quiero creer– que más negocios de aquellos que animan la calle quieren estar ahí.

Si bien creo que el futuro está en su rediseño vial, de tal forma que no tenga que seguir funcionando como vía de paso, sino como un gran espacio público peatonal, la pequeña evolución del Bulevar Dasso demuestra –quiero creer, también– que las políticas de restricción de estacionamientos en zonas comerciales no representan un perjuicio para los locales; por el contrario, no solo hacen más atractivo el lugar, sino que además sus tradicionales visitantes y los muchos nuevos que atraen, pueden encontrar otra forma de acceder a ellos.

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