24 de octubre de 2017

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Comer en familia, un hábito muy beneficioso

Debido a los ajetreos de la vida moderna, compartir los alimentos con los seres queridos es cada vez más complicado. Sin embargo, los expertos aseguran que este hábito es muy favorable para la salud física y emocional. ¿Cómo inculcarle esto a nuestros hijos?

Comer en familia, un hábito muy beneficioso (Foto: Shutterstock)

Es cierto: compartir la comida en familia suele ser muy difícil en los tiempos actuales. A muchos nos cuesta coincidir en horarios, trabajos, tareas y ganas. Y cuando lo hacemos, nos terminan ganando los hábitos de la vida moderna: prendemos la TV o nos ponemos a jugar con el smartphone.

Sin embargo, los estudios son claros respecto a los enormes beneficios que trae sentarse a la mesa junto a los seres queridos.

Una reciente investigación publicada en la revista Pediatrics demuestra que compartir tres o más comidas en familia por semana reduce en un 12% la probabilidad de sufrir sobrepeso, y un 35% de presentar trastornos de conducta alimentaria.

“Comer en familia siempre es bueno, no solo porque crea un vínculo mayor de pertenencia, sino porque es favorable para la salud de los niños” indica Arnaldo Hurtado, nutriólogo de Laive.

“Los padres pueden supervisar mejor lo que sus pequeños comen y pueden vigilar y
orientar mejor sus hábitos alimenticios”.

Pero el beneficio no es solo físico. Para la psicoterapeuta Liliana Tuñoque, comer en familia estimula las habilidades sociales y ayuda a sobrellevar problemas como el estrés y la tensión.

“Los estudios señalan que los niños que suelen comer en familia son menos propensos a caer en problemas de drogas y alcoholismo en el futuro. Además, mejora la autoestima. Por ello es muy importante crear el hábito de compartir un desayuno, almuerzo o cena en familia desde pequeños; no es una tarea fácil, pero nuestros hijos lo agradecerán”, indica la experta.

Un gran problema a la hora de compartir la mesa en familia es la presencia del televisor. Para Arnaldo Hurtado, este dispositivo debe estar situado en un lugar especial, mas no en la cocina o el comedor.

“Tener un televisor en la cocina hace que los chicos se acostumbren a su presencia. Hay estudios que demuestran que comer frente a la tele hace que se coma más de la cantidad usual. Además, no fomenta la conversación entre la familia. Lo mismo sucede con el celular, las laptops y tablets”, señala el nutriólogo.

En caso no se pueda fomentar un almuerzo en familia por razones de tiempo o trabajo, se debe tratar en lo posible de hacerlo en el desayuno o la cena. Solo así los niños se acostumbrarán a la idea de que hay momentos exclusivos para la familia y que no son negociables.

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