POR ZOË MASSEY
Fotógrafa
@ZoePix

¿Alguna vez indagaste de donde vienen tus apellidos? Los maternos míos vienen de Inglaterra y Escocia, los paternos de España. Aunque, coincidentemente, mis dos abuelas nacieron en el Callao.

En este último año y un poco más hemos sido testigos de una migración que quizás, al ser nosotros los que usualmente nos íbamos del país, jamás pensamos ver. Gente que viene en avión, en bus, tirando dedo. Familias que han caminado días para llegar quién sabe por qué al Perú, quizás por el mismo motivo que venía mi bisabuela desde Escocia. Con alguna ilusión de cambio.

Donde vivo hoy, consigues harina de pan en la bodega de la esquina, queso de mano a unas cuadras y tizana en el mercado. Luego se trepa al bus un chico que vende chocolates por un sol y cuando le pagas te da el dulce junto con billete de bolívares que hoy no valen nada. A mí se me llenan de agua los ojos. Me acuerdo de cuando nuestros intis por millones se hicieron humo y cuando nos despedíamos cada semana de alguien querido que se iba a quién sabe cuándo volver.

Los peruanos estamos en todas partes y antes no nos daban visa ni para países vecinos. En Buenos Aires, un taxista me dijo que guarde mi celular porque en la esquina robaban. Al preguntar quiénes, me dijo “los peruanos”. Luego cayó en cuenta de que yo era peruana. Se disculpó, ambos entendíamos que uno no hacía a todos delincuentes. Y eso hoy aquí parece que se está olvidando. Sí, hay mucha inseguridad, y muchos de los delincuentes que se mencionan son venezolanos, pero por favor, no te dejes llevar por la TV, que nada ahí es gratuito. Pregúntate por tu hermano, primo, tío, amigo que vive en otro país, ¿te gustaría que a ellos los traten mal por culpa de las acciones de otros?

Ivonne Harvey es una mujeraza venezolana que hoy vive en mi barrio (o yo en el suyo). Ella es fuerte, chambea más horas de las que tiene la semana, es profesora y cree firmemente que en la educación y la comunidad están las más grandes herramientas de cambio. Luego de trabajar 17 años en la Universidad Central de Venezuela, de armar una vida, tener hijos, ir a las protestas en las calles, su esposo y ella se vieron en la necesidad de migrar. Terminaron con sus hijos en el Perú; ella llegó aquí ya con una propuesta de trabajo al menos por unos meses. Se instalaron, y le “echaron piernas”. Ya ha hecho consultorías en educación virtual, dado charlas en universidades y en el colegio local. Hoy trabaja como coordinadora de voluntarios para los Juegos Panamericanos y cuenta con una sonrisa que esto le da la posibilidad de tocar 20.000 almas. Esto le brindó también la posibilidad de trabajar con paradeportistas y conocer a muchas personas con distintas discapacidades que hacen que uno piense que siempre se puede seguir trabajando para lograr nuestros sueños.

Ivonne me menciona con voz fuerte, como es ella, que los peruanos tenemos que saber que no solo hay un pana en un inmigrante, sino que hay una sonrisa, una mano amiga dispuesta a sumar, que hay una gran fuerza de trabajo… Muchos de los que ves hoy vendiendo arepas en la calle, bombones en un micro o canchita en el semáforo, son profesionales, médicos, maestros, ingenieros… Podemos sumar y sacar todos de esto distintas oportunidades y experiencias. Que así como hay venezolanos malos, los buenos son más. Y que así como hay peruanos con comentarios xenófobos hay muchísimos peruanos que les han dado la mano a ellos.

Para mi Mariantuan, Juve, Nati, Ro, Isa, Bea, Xavier, Tortuguita, Juancito, Portu, Blanca (Cira y Andrés QEPD), que me adoptaron como de toda la vida en mi breve paso como inmigrante en su hermoso país y que hoy viven separados de sus familias. No hay mal que dure 100 años… las birras los esperan heladas. Que nunca nadie los juzgue por salir, son unos valientes.


Entrevista

Ivonne Harvey, educadora venezolana: “Los buenos somos más”

¿Cómo están organizados tus compatriotas que vienen al Perú?
En una versión macro hay una ONG dirigida por venezolanos y peruanos que ha trabajado con el Ministerio de Relaciones Exteriores, Interpol, la Sunedu por la validación de títulos, etc. Se trabaja de la mano con el voluntariado de ACNUR en las fronteras, enfocándose en la población vulnerable que entra al país, sean ancianos, niños, mujeres gestantes, discapacitados, etc. Con ellos se trabaja en temas de salud, psicología y asesoría legal, poniendo fuerza en cuidar a la gente de caer en la trata de personas, que es un problema enorme.

¿Qué puedes decirle hoy al peruano que por ver tantas malas noticias anda temeroso?
Que aquí hay seres humanos que si bien la estamos pasando muy duro, siempre vamos a tener una sonrisa, un “sí se puede”, un “buenos días”, un “gracias”. El venezolano es pana, es solidario, nuestra historia pasada lo ha demostrado. En nuestro país hay migrantes de todos lados, hoy nos tocó a nosotros ser ellos.

¿Qué extrañas de casa?
Ay, eso no se pregunta (me dice con voz cortada que me arruga el alma a mí también). El calor de hogar. El poder abrazar a mis padres en su cumpleaños, a mi abuela antes de morir. La dinámica del día a día. Lo que construi luchando. La vida.

¿Qué puedes decirle a tus compatriotas?
Que empezar de cero es la decisión más difícil que nos ha tocado, y es de valientes. Y que así como cuando éramos chicos nos decían nuestros padres que nos comportemos con respeto y dignidad en la casa a la que fuéramos, lo mismo hay que hacer donde estemos. Tenemos que aprender a respetar y convivir, nutrirnos de lo nuevo y dejar lo mejor de cada uno en el espacio en el que estemos. Mostremos que los buenos somos más.


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