(Foto: AFP)
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Sampson Berns, murió el viernes a los 17 años por causa de su enfermedad denominada progeria, la cual afecta a una de cada cuatro millones de personas en el mundo y produce el envejecimiento prematuro.

“No me importa en lo que me convierta. Yo creo que puedo cambiar el mundo”, aseguró en una reciente charla del ciclo de TEDx en Estados unidos. Berns se convirtió en la imagen global en la lucha por conseguir una cura.

En octubre de 2013 el canal de cable HBO emitiría el documental “La vida según Sam”. En el filme Berns, junto a sus padres, muestra cómo es la vida de un adolescente con aspecto de un hombre de 80 años.

“No quiero que cuando me vean, la gente sienta lástima. He decidido dejar que me filmen para que la gente me conozca”, expresó delante de las cámaras.

La progeria es una enfermedad genética que afecta el normal desarrollo de los niños que la padecen en sus dos primeros años de vida, que provoca la degeneración acelerada de los tejidos del cuerpo.

Es, mejor dicho, un envejecimiento acelerado. “La más conocida es el síndrome de Hutchinson-GIlford y causa la muerte de los pacientes de forma prematura por la acumulación de una proteína tóxica para las células que se denomina progerina,” explicó a la BBC el investigador español de la Universidad de Oviedo, Carlos López-Otín.