29 de mayo de 2017

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Hacienda San José, un paseo por la historia de esta joya de Chincha

Tras el terremoto del 2007, la hacienda tuvo que ser remodelada. La recuperación se extendió por cinco años y ha dado excelentes resultados.

Hacienda San José, un paseo por la historia de esta joya de Chincha La Hacienda San José. (Sengo Pérez)

Los primeros datos sobre la Hacienda San José se remontan más de 300 años atrás, cuando Rosa de Muñantones y Aguado se casó con Andrés Salazar. La casa hacienda, iglesias y tierras incluídas, fueron la dote.

En 1764, otro matrimonio, el de Rosa Salazar Gaviño –nieta de la primera pareja– y don Fernando Carrillo de Albornoz y Bravo de Lagunas, fue aumentando la extensión de la hacienda y de los apellidos involucrados. Al incorporarse la Hacienda San Regis, ambas plantaciones se convirtieron en las más ricas de Chincha, contando con un millar de esclavos.

En 1821, el general San Martín y sus tropas desembarcaron en Pisco y Fernando Carrillo de Albornoz y Salazar, el propietario de la hacienda, huyó a su España natal, con dos de sus hijos, abandonando a su esposa Petronila Zavala y su hijo menor, José. Una leyenda popular decía que huyó porque antes habría tratado de asesinar al libertador infructuosamente y temía su venganza.

El nuevo gobierno tomó posesión de la casa. Sin embargo, Petronila la recuperó en 1827. Su hijo mayor, Fernando Carrillo de Albornoz y Zavala, se hizo cargo de la hacienda en la segunda mitad del siglo XIX y será su hijo, Julio Castillo de Albornoz y Mendoza, el último de esa familia. Morirá tragicamente, ajusticiado por los esclavos –que aún existían, aunque la esclavitud supuestamente estaba abolida–, en la escalera principal de la casa durante la Guerra del Pacífico.

Posteriormente, su viuda Catalina del Valle y Osma la vendería a Roberto Leguía, hermano del presidente, y luego pasaría a manos de Manuela Eguren, viuda de Cillóniz. Fue su época de mayor bonanza, pues exportaban algodón a Inglaterra directamente desde el Puerto Tambo de Mora. En esa época la hacienda también incorporó ganado para vender su carne.

San José fue dividida en los años sesenta, durante el primer gobierno de Fernando Belaunde. Julio Cillóniz Eguren, hijo de Manuela, adquirió las tierras y las transfirió a sus cuatro hijos: Julio, Augusto, Alemán y Amelia Cillóniz Garfias. Finalmente, al fallecer Augusto, su viuda, Doña Ángela Benavides de Cillóniz, compró la tierra a sus cuñados. Hoy, a sus casi 90 años, sigue siendo la propietaria de la Casa Hacienda.

Como ven, visitarla es darse un paseo por un microcosmos de la historia peruana con las comodidades del presente: Wifi, estacionamiento, restaurante, piscina, habitaciones con TV de pantalla plana, minibar, en un entorno colonial que te hará viajar en el tiempo.

Basta cerrar los ojos e imaginar para que las amplias terrazas se llenen de jesuitas, esclavos angoleños, zulús y mandingas, nobles esclavistas, revolucionarios de la independencia, que regresan del pasado a acompañarnos.

Otras formas de diversión

El Hotel ofrece clases de cajón y bailes afroperuanos los días sábados, y paseos en tractor los domingos, con la familia Ballumbrosio, que ofrecerá en su casa de El Carmen un gran espectáculo musical.

Por Sengo Pérez

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