22 de junio de 2017

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Garagay, el santuario de 3.500 años que resistió hasta dinamita en Lima

Luego de estar abandonado, el sitio ahora tiene vigilancia del ministerio de Cultura.

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Garagay, el santuario de 3.500 años que resistió hasta dinamita en Lima

Huaca Garagay (Foto: AFP)

Huaca Garagay (Foto: AFP)

En un descampado de un barrio de Lima, un santuario prehispánico de 3.500 años ha sobrevivido a invasiones, construcciones y hasta atentados con dinamita del grupo guerrillero Sendero Luminoso. Hoy, arqueólogos desentierran sus muros con diseños esculpidos en alto relieve.

Son unos frisos de rasgos felinos en barro de varios colores, muy parecidos a los hallados en piedra en la cultura Chavín (1500 y 300 a.C), que se desarrolló lejos de allí en la región andina de Ancash (noreste). Estos diseños se encuentran en una pilastra (columna adosada a una pared) en el atrio ceremonial del santuario Garagay.

Los investigadores también hallaron escalinatas anchas de bloques de barro que dan acceso desde la gran plaza hasta el atrio, donde están los frisos, y de ahí a la pirámide mayor del complejo arqueológico.

“Todo el atrio habría estado rodeado de frisos de colores de alto relieve con marcada presencia de cultura Cupisnique (1500 a 1000 a.C) y Chavín”, dijo a la AFP el arqueólogo Héctor Walde, quien encabeza el grupo que desde enero de este año intervino la huaca (palabra quechua para designar los lugares sagrados) ubicada en el populoso distrito de San Martín de Porres, en el norte de la capital.

Hace 43 años el arqueólogo Roger Ravines descubrió en el atrio de la pirámide mayor dos frisos, uno parecido a una araña y el otro, un medallón con la imagen de una cabeza de jaguar. En los noventa, ante la falta de vigilancia, fueron destruidos por presuntos vándalos y consumidores de droga que convirtieron el lugar en su guarida.

Un santuario en “U”

“La huaca Garagay tiene forma de ‘U’ con una extensión de 22 hectáreas. Es el mejor ejemplo de arquitectura y arte del período formativo de la gran Lima, tiene fechados radio carbónicos entre 1800 y 800 a.C (3.500 años de antigüedad en promedio)”, señala Luis Martín Bogdanovich, gerente de Pro Lima, organismo de la Municipalidad de Lima que financia los trabajos con el fin de devolverle el valor a la huaca.

Luego de estar abandonado, el sitio ahora tiene vigilancia del ministerio de Cultura y se están recuperando los cercos que los limitan con la población para evitar nuevas invasiones.

Este santuario, a diferencia de otros hallados en la capital, está formado por una pirámide principal de 30 metros de altura la parte superior esta dañada con un frontis de 400 metros. De sus extremos salen dos brazos perpendiculares, que le dan esa apariencia especial de una “U” invertida.

En ese lugar se hallaron tumbas profanadas y fragmentos de vasijas de buena calidad. Para el arqueólogo Walde, esas tumbas serían de los años 800 a.C. “pero deben existir cementerios más antiguos, con mayor trabajo los vamos a encontrar para determinar las jerarquías de los que vivieron en el lugar”, dijo.

En la parte central de la pirámide se encuentra el recinto sagrado de 25 metros cuadrados, que se conoce como atrio.

Atentados de Sendero

La huaca Garagay comenzó a ser estudiada en 1959, pero al no contar con financiamiento volvió a ser cubierta para evitar más deterioro. Luego sufrió saqueos de gente que buscaba oro, plata y vasijas para vender.

En los sesenta, una empresa eléctrica levantó una torre de alta tensión en la pirámide mayor. Durante el conflicto interno que vivió Perú entre 1980 a 2000, la guerrilla maoísta Sendero Luminoso dinamitó en tres oportunidades la torre para cortar la energía en la ciudad, dañando seriamente la huaca.

La zona arqueológica fue invadida en 1985 por 850 familias, que establecieron en un inicio viviendas precarias para luego construir edificios de tres a cinco pisos. Ahora se llaman urbanización El Pacífico y rodean el santuario.

La huaca volvió a ser agredida cuando una empresa no encontró mejor lugar que la plaza principal del santuario para construir su ladrillera y utilizar la tierra de uno de los brazos para elaborar los ladrillos. La fábrica ya no está allí.

El estado de conservación del santuario es delicado, por su abandono. “Pese a esa dramática situación, el santuario Garagay es un enigmático complejo arqueológico de barro y piedra que guarda secretos de los antiguos peruanos que vivieron hace 3.500 años en Lima”, señala el arqueólogo Walde.

AFP

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